Mientras los discípulos caminaban once kilómetros desde Jerusalén hasta Emaús, Jesús repasó su Biblia, desde los libros de Moisés hasta los Profetas (lo que llamaríamos el Antiguo Testamento), y les explicó lo que las Escrituras decían sobre él.
Sin duda: este es el sermón más grandioso que jamás hayamos escuchado.